Seis consejos muy útiles

31.03.2017

Para el emprendimiento social, aquí unos consejos muy útiles para que la Empresa sea algo rentable y durarero en el tiempo

Lo que es bueno para ti hoy, ha de ser bueno para tu nieto el día de mañana

El producto que vendas ha de tener calidad, y para ello es bueno que cumpla con los estándares mínimos de una empresa homologada que lo certifique. 

Con calidad entendemos que sea un producto que no perjudique a generaciones futuras, todo aquel producto que no lo haga,  que pueda afectar de algún modo a los que vienen detrás, deberás de desecharlo de tu cadena de valor o reciclarlo para que no afecte.  

Ten en cuenta que si no afecta a generaciones venideras, el producto y su consumo podrían durar en el tiempo, si consigue posicionarse y aportar valor social, el producto durará eternamente. Siempre venderás y además, lo harás con responsabilidad social.

Dime de dónde vienes, y te diré quién eres

Vale, si, el producto es sostenible en el tiempo, es bueno por el cliente. Pero, ¿te has parado a pensar en toda la cadena de valor, de donde vino, hasta ser lo que es?

Pues sí, esto es una pieza clave en el emprendimiento social, el sistema de gestión de responsabilidad social no afecta sólo al producto final, sino a toda su cadena de valor, a todos los agentes que intervienen en el mismo, desde la obtención de la materia prima y los medios que usamos para obtenerla, hasta que el producto llega al consumidor final. Todo suma. 

Usando paleta de colores

La empresa, para adoptar medidas de responsabilidad social en el ámbito de los empleados, debe usar una paleta de colores variada, y mezclarla bien, tratando todos los colores con igual esmero, una paleta cómo ésta: 

Esto es una forma atractiva de hablar de lo que es la diversidad de género, la diversidad de edad y la diversidad cultural.

Y si esa diversidad la hacemos en condiciones de igualdad, sumamos más.

Así se enriquece la composición y se genera más valor al producto, porque todos sus integrantes participan en igualdad de condiciones y el producto final puede acabar siendo ciertamente innovador. Porque hemos tenido en cuenta a todos, tenemos un producto más a gusto de todos. Es de cajón. 

Control parental

Esta frase la asociamos al control de los padres sobre el uso de Internet de los niños, y nos puede parecer anticuada hoy, pero se definiría mejor con la siguiente imagen: 

En el ámbito de la Empresa es indispensable la supervisión continua de toda la cadena de valor, desde que la materia prima entra hasta que sale el producto final y su postventa, de una forma constante.

Podemos pensar que hemos tomado las medidas adecuadas para actuar con responsabilidad social, pero no debemos descuidarnos, en cualquier momento, puede ocurrir algo que desmonte todo el mecanismo, un proveedor nuevo, en principio insignificante, al que no hemos tenido mucho en cuenta, se puede convertir en un proveedor con el que cortar la relación, cuando sea ya demasiado tarde, quizás porque esté vulnerando derechos fundamentales, porque pueda afectar a nuestra reputación, o porque acabemos teniendo responsabilidad indirecta en algún hecho ocasionado por el mismo.

Se nos tiene que encender la bombilla en el momento en que detectemos por algún cauce algún riesgo de vulneración de derechos sociales, laborales, de DDHH o medioambientales que antes no se habían manifestado o no habíamos percibido, y en ese momento, tomar las medidas de actuación adecuadas para mitigar ese riesgo. Con control, sin demora y con energía. Evitaremos así una vida corta en la Empresa.  

Quién no sabe quién es, no es reconocido

Parece que nos saltamos un número, el número 4 ¿qué ocurrió? ¿Se me olvidó?

Pues no, lo hice adrede, el consejo número 4 es el consejo en torno al que gira todo lo demás, sin él la empresa de emprendimiento social no puede existir, no tendría identidad, es como si fuera sin su cédula de identificación, y no nos estamos refiriendo al CIF, no, ni a pasar por el Notario.

Es algo mucho más importante:

Misión, visión y valores, eso es, lo quese nos olvidaba, toda empresa social debe tener muy bien determinada su misión, su visión y sus valores, aquí los conceptos fundamentales:

  • Entendemos como MISIÓN la razón de ser de la empresa, el motivo por el que existe y para lo que existe, los objetivos de la misma, sus elementos más destacados y donde actúa. Todo eso queda impregnado por su Fundador, quien la dota de una identidad y personalidad particular, y ese será el rasgo que la posicione en el Mercado, su propuesta de valor.
  • Entendemos como VISIÓN los objetivos que tiene la empresa y que conformarán su estrategia para obtenerlos. Tenemos que situarnos en el " somos" y poder visionar desde ahí el " queremos ser". Si esta visión es poderosa y fuerte, motivará y retendrá el talento.
  • Entendemos como VALORES los fundamentos éticos que constituyen la identidad de la Empresa y que quedan plasmados en todos los niveles de la Organización. Esos fundamentos éticos son percibidos por el consumidor y por la sociedad en general, afectando a la reputación y condicionando su interés en adquirir los productos que dicha empresa sirve. Y Los valores son los que van a determinar cómo actuará la empresa en relación a los distintos grupos de interés y la sociedad en general. Y esos valores se proyectan en la empresa, esperando aportar algo y además de una determinada manera. Eso se Percibe.

La misión, visión y valores por tanto, es lo que dota de coherencia los distintos departamentos de la empresa, tales como el márketing, la publicidad, y todos los elementos que impactan en la imagen e identidad que proyecta la empresa.

Y los tres conceptos inciden tanto a nivel interno (todas las personas, equipos, departamentos, divisiones) como externo.

Y si los tres conceptos no están bien definidos o son incoherentes, la empresa acaba actuando en contra de su identidad, lo que es percibido por la sociedad y los consumidores y afectando negativamente a la economía, la reputación y el posicionamiento de la empresa.